Nacido en 1991 en Villabona, Javi Rivero, amante de la naturaleza y lo sencillo, de la cocina sincera, la de sabores de abuela que no esconden más que el tiempo y el buen hacer de éstas, es, desde 2018 y junto a Gorka Rico, socio del proyecto Ama (Tolosa).
El anfitrión (“me gusta la palabra”) se reconoce defensor de los mercados de producto y de sus gentes, así como fiel creyente de que la sala es el camino en el que se cruzan todas las galaxias y por el cual se conecta absolutamente todo lo que tiene que ver con las cosas del comer.
A su entender, sin mensaje no hay conexión, sin conexión no hay emoción y sin emoción no se genera sensibilidad. Sin emoción ni sensibilidad, es imposible cambiar el mundo. “A nosotros corresponde, como generación, replantearnos las cosas para proponer nuevas formas de hacer, andar, hablar… La clave está en el servicio. Está en la sala”, sentencia.
Además de cocinar, escribo sobre gastronomía. Utilizo la palabra como herramienta para cuestionar relatos, visibilizar procesos y abrir debates necesarios dentro y fuera de la cocina.
Mis textos abordan temas como:
La escritura es una extensión natural de la cocina: otra forma de transformar materia prima en discurso.
Soy cocinero y trabajo la gastronomía desde una mirada que une producto, territorio y pensamiento crítico. Cocino, escribo y participo en proyectos donde la cocina no es solo técnica, sino también cultura, identidad y posicionamiento.
Este espacio reúne mi recorrido, mis proyectos y mi forma de entender la cocina como una práctica colectiva y consciente.
Formo parte y colaboro en distintos proyectos gastronómicos donde la identidad, el producto y el trabajo en equipo son ejes centrales. Cada proyecto tiene su propio lenguaje, pero todos comparten una misma base: cocinar con sentido y coherencia.
Desde aquí se puede acceder a los restaurantes y proyectos activos en los que participo.
Cada decisión desde el proveedor hasta el precio, desde el menú hasta el equipo construye un modelo de gastronomía y de sociedad.
Defiendo una cocina que se haga cargo de su impacto, que mire al territorio y que entienda el acto de cocinar como una forma de compromiso.
Este espacio también está abierto al diálogo.
Charlas, colaboraciones, proyectos editoriales, encuentros gastronómicos y propuestas que entiendan la cocina como cultura y pensamiento.